Tengo una vida mía, la PENSADA. Y otra vida algo más ajena, la VIVIDA. Dos transcurrires simultáneos que ni siquiera por momentos se vuelven tangenciales.Quisiera controlarlas del mismo modo pero me cuesta mucho esfuerzo. Mucho.

Puede parecer extraño pero me resulta más real la primera. La vida pensada es procesada por mi cerebro y pasa de algún modo, por mi consciente, ocupando un tiempo infinitamente mayor en mi persona. La vida vivida se me escapa entre yema y yema. Es demasiado cortoplacista.

Aristipo decía que las impresiones son el único dato seguro. Dosmilcuatrocientostreinta años desde entonces y, efectivamente, creo que sólo podemos estar seguros de nuestras sensaciones.

Siéntete. Déjate sentir

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